Jimmy Vitty, bibliotecario de la entonces decadente Linen Hall Library, estaba en 1969 en un pub del centro de Belfast cuando alguien le entregó una octavilla sobre la campaña de los derechos civiles. Hizo lo natural en su profesión: guardar el papel. Aquella simple octavilla se convertiría con el tiempo en la primera pieza de un archivo histórico: los más de 350.000 documentos que forman hoy la colección más completa y neutral sobre el conflicto que durante más de 40 años haría desangrarse a Irlanda del Norte.
Belfast quiere ponerse de moda, intenta mirar al futuro. Aunque, en los barrios más conflictivos, los llamados muros de la paz siguen separando a católicos y protestantes, los modernos centros comerciales y los acristalados complejos de oficinas empiezan a llenar de color una ciudad que uno tiende a recordar en blanco y negro, como las imágenes de la violencia que sacudió el Ulster desde finales de los años 60.
2 months ago